La
forma y color de las estrellas puede ser muy variada: las hay rojas y 4 veces
más grandes que el Sol, las hay azules... y cada tipo morirá de forma distinta.
Hoy os voy a hablar de la muerte
de una estrella con una masa inicial de 5 veces la solar.
Estas estrellas suelen tener un
color brillante azul, además de un tamaño enorme. La radiación que emiten
puede destruir moléculas orgánicas con suma facilidad. Cuando la
estrella envejece, el H de su interior ya se ha convertido en su totalidad en
He y la estrella se apaga. Al dejar de emitir luz la estrella experimenta un
colapso gravitatorio que provoca un aumento de su temperatura y tamaño y
empieza a fusionar el He para dar C, O, Si y otros elementos. Su fin llega
cuando la estrella empieza a crear Fe. El hierro (Fe) tiene la
peculiar característica de en vez de desprender energía, la absorbe,
lo que debilita la estrella y vuelve a colapsar debido a la gravedad.
El núcleo se concentra cada vez más hasta que detona en forma de
supernova. Los restos de la estrella, si era lo suficiente mente grande, se
volverán de un tamaño inferior al del horizonte de sucesos (una esfera
imaginaria que se encuentra en su núcleo) y alcanzará una densidad infinita (su
volumen se vuelve 0), formando una singularidad. Su gravedad es tal, que no
permite que escape la luz... se ha formado un agujero negro, un cuerpo
supermasivo imparable que deforma el espacio-tiempo tal y como predice la
teoría de la relatividad de Einstein.
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